sábado, 18 de mayo de 2013

Persignar

Hace mucho tiempo tuve una conversación con un amigo del secundario.

Yo, que llegaba siempre tarde y me sentaba del lado de la ventana, cada vez que me iba a sentar tenía que actuar bajo el protocolo establecido: le pedía que se incline un poco hacia adelante mientras yo revisaba sí mis zapatillas no tenían demasiada mugre. Luego ponía, primero el pié izquierdo en el asiento, una mano en el respaldo de la silla y la otra en su espalda. Daba un tirón y saltaba a mi asiento.

Ese día había llegado primero y lo esperaba sentada de costado. No sería la primera vez que faltaba pero aquel día no había muchas razones para no asistir. Había amanecido cálido, era casi fin de semana y teníamos inglés al mediodía y taller a la tarde, que en criollo sería hora libre al mediodía y un rato de práctico y el resto de horas de música y mates a la tarde. Sí había faltado tendría que ser por algo. ¿Quien desaprovecha una falta en un día tan relajado como el jueves? Y nosotros que desaprovechabamos seguido los viernes o los lunes de invierno sabíamos que 27 faltas es poco. -después me pregunto por qué aún no tengo el título del secundario. Sí-

Mientras me disponía a sacar la carpeta y acomodaba mis petates él llegó. Había llegado casi a trote y se sentó rápido, con la mirada perdida y tronandose los dedos con nerviosismo.

"Hola don. ¿Te pasó algo? - le pregunté. Estaba a punto de hacerle un chiste y lo pensé mejor.
-¿Alguna vez te dio cagazo algo que a simple vista es una boludez?- me preguntó. Se notaba en la expresión que acababa de pensar en eso y más que decírmelo a mí se lo estaba diciendo a sí mismo.
-Sí, bastantes veces. La mayoría de las cosas que nos dan cagazo son una boludez al final. Después te terminas acordando y te da gracia-. Noté que el nudo que tenía entre las cejas se le fue desatando mientras me escuchaba. El profesor de filosofía, Carlos Paz (sí, igual que el lugar, sí) estaba hablando en voz alta e iba anotando en el pizarrón algunas cosas sobre el método empírico. Mientras hablaba nos miraba de a uno sin perder el hilo del discurso.
-... Las paredes de la casa de Matías son blancas, las paredes de la casa de Pedro son blancas, las paredes de la casa de Juan son blancas... Por lo tanto todas las paredes de todas las casas son blancas... ¿Quiere venir a dar la clase usted señorita o tiene algo para contarnos a todos acá adelante?- me dijo mirándome a los ojos. Había un rumor que decía que Carlos Paz tenía un ojo de vidrio y que aquel ojo del párpado caído, que ahora no recuerdo sí era el izquierdo o derecho, estaba completamente ciego. Sín embargo el otro podía ver. Era un misterio para mí como ante cuarenta pibes ahí sentados el ojo vivo de Carlos Paz siempre me enganchaba a mi. A dos metros de donde estábamos sentados se escuchó una risa.
-No, perdón. -dije y fingí copiar. Le escribí en una hoja cualquiera "después me contás. Culo" y lo vi sonreír mientras leía. "sos una pelotuda"escribió. Sonreí y nos quedamos en silencio hasta que sonó el timbre para salir.

-Tenías razón. Ahora que lo pienso era una boludez- me dijo Juan mientras destapaba una gaseosa - venía caminando por aquella calle, la del negocio del metegol y venía tranquilo con el mp3 y me cruce con una señora que delante mío se hizo la señal de la cruz.
-¿Por qué? - le pregunté. La pregunta normal hubiese sido "¿y te asustaste por eso?" Y sin dudas hubiese sido esa la pregunta que cualquiera (incluida yo) hubiese utilizado, pero entendía bien el motivo por el cual él se había sentido incómodo. No hay iglesias, vírgenes, ni gauchitos, ni san cayetanos ni ningún tipo de estatuas o mini santuarios de ningún tipo en esa calle. Es común ver gente persignándose ante cualquiera de estos símbolos, pero que pasando por ahí en medio de la nada y sin motivo alguno alguien decida hacerse la señal de la cruz en plena calle no es común.
- No tengo idea por qué. Pero después me miró a mi y cuando estaba llegando vi en la esquina un par de cartas españolas tiradas y me dio cagazo, no sé por qué.-
Me senté en el escalón de la puerta roja y él se sentó al lado mío. La puerta roja era el único lugar donde no daba el sol a esa hora y donde no nos podía volar un pelotazo de los que hacían gimnasia en el contraturno.
-Posiblemente fue la misma vieja que se persignó delante del gordo hace unos meses... Tranquilo, vos no te vas a morir. Sólo tenes que estar atento antes de cruzar la ruta. O al menos sacarte los auriculares más seguido para que ningún colectivo te lleve puesto. Dame un auricular ahora, que por acá no pasa el 306- le dije. Y nos quedamos esperando que nos vengan a buscar después de la hora libre.

sábado, 27 de abril de 2013

Elodia

Cuando me acerqué a él me temblaban las piernas, como a todas aquellas personas que se encuentran con la persona que más admiran. Años y años han pasado desde aquella noche que, con auriculares para no molestar a mis viejos, escuché el primer tema de Lacrimosa: Alleine Zu Zweit, del álbum Elodia.

Aquella noche los violines y la guitarra eléctrica me aflojaron todo adentro. La sacudida en mi corazón fue como si hubiese tratado de contener media docena de vasos de vidrio cayendo al piso.

Estaba ahí parada delante de Tilo Wolff, sujetando nerviosa fotos de mi hija. Él me saludó y me dió un abrazo fuerte con total cariño. En ese momento olvidé todo el inglés que sé, olvidé que tenía que decirle que el amigurumi que le tiraron al escenario cuando estaba cantando y que Jay P (Guitarrista) levantó de piso, se lo dió y él mostró delante de todo el teatro Vorterix para luego guardarlo en su bolsillo lo había hecho yo. Olvidé todo. Estaba delante de un hombre que me puso la piel de gallina desde que tengo quince años. Sujeté una de las fotos de mi hija y se la di.

"... This is for you..."
"Thanks! Who is she?"

El corazón latiendome fuerte. Me está preguntando quién es Pupita. Un millón de emociones me atravesaron por las venas. El mundo era blando en ese momento y yo estaba aturdida.

"She's my daughter. Her name is Elodia"
"Ohhh REALLY?"

Y mi voz se quebró, se fué, no estaba más en mi garganta. Mi cabeza actuó rápido y se movió de arriba hacia abajo, mientras le daba otra foto más y trataba de recordar cómo pedirle que me la autografiara.

"Please..." y antes de que pudiera decir algo más él escribió:


Y mientras él escribía se me cayeron las lágrimas. Alrededor nuestro todos los presentes miraban y comentaban lo que estaba pasando. Al verme a mi hecha una tonta emocionada y feliz se enternecían al unísono. Awwww... Cuando me dió la foto autografiada me miró con una sonrisa inmensa, una sonrisa feliz de hombre halagado, de músico que descubre que acá en el culo del mundo una persona que no vió nunca en su vida -O eso cree él, los músicos no pueden recordar a cuántas otras chicas sensibles les autografían en los meetings años anteriores- decidió ponerle a su hija el nombre de uno de sus más grandes álbumes.

Me miró con una sonrisa y descubrió que para mi ese simple gesto significaba muchísimo, tanto como para haberme hecho emocionar hasta las lágrimas.

Me abrazó fuerte otra vez y yo fuí inmensamente feliz.


miércoles, 24 de abril de 2013

Casi Jueves

¿Alguna vez han visto un elefante escondido detrás de una margarita? ¿No? ¿Vieron que bien se esconden?

Ok, no.

Estoy hasta aquí de presión, pero la presión siempre tiene ese tinte de adrenalina que me llena las venas de speed con vodka y un toque pequeño de granadina o jugo baggio de durazno. Vamos al grano, donde les cuento que estoy viviendo tan al límite que decidí escribir esta entrada con lo último de batería que tiene la netbook.

El tesoro está en... argh...ARGH... argh...

En fin. Vengo escribiendo una historia que tiene como cimientos un viaje en el tiempo pero no logro enganchar todos los items que tenía pensado agregarle (Digo todo esto y el párpado del ojo derecho me late mucho. Creo que está a punto de estallar)

Hace mucho no digo mucho, o hace bastante que estoy diciendo poco y nada. Siempre me gustó decir lo que tengo en mente y decirlo en voz alta, pero se va haciendo complicado escribir y vigilar que el humanito no ande levantando bichos del piso que terminarán en su boca o en la boca de algún amiguito cercano.

Les planteo entonces, ya que ando por acá, un par de incógnitas de sobremesa que me vienen atropeyando con todo y milangas:

¿Cómo sabe un ciego que se limpió bien el culo después de cagar?
¿Por qué las bebidas se llaman bebidas aún cuando todavía no las bebimos?
¿Por qué Sibarita es tan rica?
¿Quién es Marcela Brane?
¿Usted usa el papel higiénico doblado o hecho bollito?
¿Me puede repetir la pregunta?


Algún día volveré a escribir como corresponde. Algún día, Jennifer.

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P.D: Mañana voy a ver a Lacrimosa en el Vorterix. Si alguno anda por ahí pase a saludar.

lunes, 8 de abril de 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

Confesión 02

Alguna que otra vez me he preguntado sí será necesario hablar de esto en un divan o sí no le tengo que dar mayor importancia.

Para muchos caminar por la vereda sin pisar las líneas entre baldosa y baldosa era un simple e inocente entretenimiento, e íbamos todos felices y seguros apoyando talón a resguardo y planta del pie bien en el centro. Hasta que un día un gil -de esos que seguro vivía en calle de tierra o peor, empedrado (cosa que odio con todo mi putrefacto bobo) dijo "todos los que caminan contando las baldosas y no pisan la línea sufren trastorno obsesivo compulsivo"

A partir de ese momento hubo que empezar a disimular y así se inventó la rayuela y el mocca con granadina y pasas de uva. Uno de estos inventos no tuvo mucha repercusión pero se le guarda muy bien la patente por las dudas. El otro es consecuencia de la incertidumbre, como me pasa a mi.

Les juro que no puedo hacer algo sí no está en el orden correcto que debe tener. Desde chica me cago todos y cada uno de los tutti fruttis donde al no recordar un animal y y una comida que empiece con D no podía pasar a "países" y todos sabemos que está Dinamarca. Pero también tenemos Djibouti, que está en África y con mucha alegría encontré una tarde... Pero jamás pude refregar en la cara a nadie.

Cuando me hago una tostada es manteca y dulce. No existe otra alternativa posible y no importa si te gusta la mermelada o dulce de leche, el dulce de batata o membrillo. Es manteca - luego dulce.

Para bañarme empiezo por cabeza, cara, hombros, brazos, tetas, panza, pochola, culo, piernas y piernas. No existe otra manera de bañarse y que sea correcta.

Lo mismo para vestirme. Siempre hay que arrancar por el calzoncillo o bombacha y luego, de ser mujer, corpiño y pasar directamente al pantalón. No es aceptable ponerse una remera sin antes haberse puesto un pantalón. De hecho, la vez que lo intenté para llegar temprano a la escuela me sentí tan mal, tan incómoda q tuve que pedir permiso para ir al baño, desvestirme completamente y vestirme otra vez de la manera correcta.

martes, 26 de marzo de 2013

Confesión 01 por perder la cuenta

Corre la arena del reloj. Hoy les digo, mis nobles, fieles y alegres bloggers que por estos pagos han de deslizarse... ¿Dónde está la dueña de este cuaderno?

Ahora está escribiendo esto y son como las dos y media de la madrugada. Ustedes lo leeran mañana a una hora decente, posiblemente con un abrigo de lana para conservar el escaso calor corporal y una mano en la entrepierna para facilitar así el rascado de las pelotas.

A esta hora suelo aprovechar para leer giladas mientras duerme la dueña y señora de mis tetas. No esperen mucho, pero regresé a esta, mi casa, y pintaré las paredes, retiré el polvo y las telarañas y sí me queda tiempo voy a hacerme una limpieza de cutis porque tengo la frente llena de pornocos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Los Amigurumis

¿No se han preguntado por qué razón me cambié el nombre a WirkerFrau?

Sin dar muchos rodeos al respecto paso a explicar de manera corta y concisa: WirkerFrau es un compuesto de Wirker que en alemán es "tejer" y Frau de "fraulein" que significa "mujer" o "señorita". Así que básicamente hablando sería  "mujer que teje".

Y ahí está el motivo.

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Primera entrada escrita desde el celular wirkerfrauliano.