miércoles, 6 de febrero de 2013

2:07 - 3 comments

Desahogo tardío de aquel 21 de diciembre

Estaba pensando que con todo esto del año 2012, que el mundo se acababa y al final no pasó nada digo ¿y si pasaba? Es decir, más allá de la lógica debo admitir que yo tenía el culo en la mano el 20 de diciembre, y el 21 a las ocho y pico. Hay que ser realistas y asumir que igual, te creas o no el cuento, la duda a lo desconocido siempre está. De haberse acabado el mundo me hubiesen quedado muchas cosas colgadas para decir. Pero muchas cosas. Ese tipo de cosas que me reservo para mi porque soy egoísta.

Pero ser egoísta me ha hecho sudar la gota gorda en aquel abismo que había aquel 20 de diciembre a las 20.59. Así que voy a contar al menos una de las cosas que recuerdo -SIEMPRE va a pasar que te sentás a querer escribir sobre las miles de pelotudeces que tengas para decir y no te vas a acordar ni media-

Tengo la sospecha de que hay personas que saben leer la mente. Es una cosa que no me deja vivir tranquila. Voy por la vida restringiendo la posibilidad de pensar en cosas chanchas porque presiento que ALGUIEN lo sabe. Alguien se va a enterar tarde o temprano. Por esa razón no me da desearle un mal a alguien, o planear alguna maldad particular, o envidiar, o pensar lo feo que le queda el corte de pelo a un amigo, lo asqueroso que es el lunar en forma de moco arriba del labio de una amiga...

Aún así eso no jode tanto que el hecho de pensar cosas chanchas. Eso si es incómodo.

Pero estoy segura de que no debo ser la única. ¿Nunca estuvieron cerca de alguien y pensaron que esa persona era capaz de leerles la mente? Algo como "si estás leyendo mi mente en este preciso momento cerrá la mano...ahora...ahora... AHORA. OH SANTISIMO JESUCRISTO"


martes, 15 de enero de 2013

El mayor de mis cagazos

Cuando era chica y todavía no sabía limpiarme los mocos mi mayor cagazo era que me hagan algún tipo de sutura en alguna parte del cuerpo. La idea de que me pasara algo y tuvieran que coserme me generaba terror. El sólo hecho de imaginar una aguja pasar una y otra vez por capas de mi piel para unir dos partes de mí era lo peor que podía pasarme y andaba con cuidado antes de mandarme alguna cagada importante. Ese era mi mayor miedo, la peor pesadilla que podía atormentar mis noches.

Después de aquella tarde que mi hermano me tiró un pedazo de teja en la cabeza me di cuenta que no era tan grave. Resulta que si te dan un buen tejazo el golpe funciona de anestésico y practicamente no sentís nada. O bien sentís, pero lo peor ya ha pasado.

Tiempo después, como ya había superado el temor a las suturas me di cuenta que le tenía miedo a las operaciones, que es como una sutura pero por afuera y por adentro, sin oponer ningún tipo de resistencia, sin dar batalla. Vas, te acostás y te entregás a una persona que va a hurguetear adentro tuyo como si estuviera revisando un monedero, cortando piel, grasa, carne y después cosiendo, cosiendo, cosiendo.

Cuando me dijeron a los catorce años que me iban a operar de amigdalas y adenoides sufrí el peor mes de cagazo continuo imaginando todo tipo de situaciones donde sintiera dolor antes, durante o después de la operación. Pero cuando llegó el momento me di cuenta que lo bueno de una operación es que estás dopado, lo segundo es que en casos como el mío tenía que comer mucho helado (la contra es que dolía comer helado, pero no importaba ¡es helado!) y lo tercero es que no recordás nada, ni siquiera en donde pusieron las manos los doctores. Y ojos que no ven, pudor que no reacciona.

Después de eso viví muchos años tranquila, ya no temiéndole a suturas ni a operaciones sino a cosas vanales  como el kraken. Meterme en una pelopincho y nadar abajo del agua me daba cosita, pero no era algo demasiado incómodo porque jamás me gustó eso de andar semiempelotas por ahí, así que en lo posible esquivaba las pelopinchos. La vida era cómoda y agradable, lo peor ya había pasado y por alguna razón mi vieja se tomó eso de comer helado como algo que era permanente y yo estiré mi suerte todo lo que pude. La vida me daba días pacíficos y no había algo que me quitara el sueño.

Eso fue así hasta que llegó una Pupita con forma de maní en una ecografía.

La verdad les parecerá increíble pero tardé meses en reaccionar sobre un detalle inmensamente imposible de dejar pasar respecto a la criatura, un detalle que para cualquiera es obvio: El bebé tiene que salir algún día. La felicidad de saber que viene un hijo es enorme, pero también es enorme el cagazo al dolor que implicará que nazca. La Pupita iba a salir más tarde o más temprano y sin dudas iba a ser más jodido que una operación de amigdalas y nadie iba a dormirme en ese momento.

Ustedes, los que no son padres y leen este blog imaginen que una embarazada está despierta y completamente conciente de que tiene que afrontar que un pibe de tres kilos y pico y medio metro de estatura tiene que salir por ahí y no hay posibilidad de escapar de eso. Ahí estaba yo entonces, ese 10 de septiembre, sufriendo dolores que son indescriptibles, bancandome que mi vieja haya avisado a todos los conocidos, parientes, amigos, vecinos, almaceneros, kiosqueros, todos, y que todos vinieran a saludarme y preguntarme cómo estaba mientras yo apretaba manos y dientes y trataba de no mandar a cagar al mundo y a todos los hombres que en él habitan. Se sufre, muchachas. Se sufren las contracciones que es como un dolor menstrual multiplicado, se sufre cuando te toca un doctor que tiene que hacerte tacto y tiene dedos del tamaño de salchichas de viena, se sufre cuando empezás a ver doble, triple, cuando te tratan de boluda y te dicen que "todavía falta" y vos sabés que no falta un carajo, que el pibe va a salir, que el dolor es insoportable y sobre todo el cagazo, El Señor Cagazo padre de todos los cagazos porque parir un hijo para todos es lo más natural del mundo, pero para una que es primeriza y que está ahí aguantandose como el cuerpo está retorciendose solo no lo es. Parir a un hijo será natural para la humanidad entera pero para la mujer que va a parir es una situación de terrible miedo. Se sufre mucho y sobre todo se sufre si vas a parir a un hospital público y te tratan como si fueses un cacho de carne sin sentimientos.

Uno de los diálogos que recuerdo de aquella madrugada el 11 de septiembre, después de haber nacido Pupita y luego de casi nueve horas de trabajo de parto, en el momento en que estaban atendiendome a mi y mandando mano sin ningún tipo de consideración es:

Partera1
Uh... allá atrás sigue sangrando...

Partera 2
Bueno, hay que coser

Partera 1
Si pero no hay aguja *inserte nombre de aguja si usted sabe qué aguja sirve para "allá atrás"*

Partera 2
Igual hay que coser.

Recordar todo aquello es como vislumbrar una de las películas de Saw el Juego del Miedo.

Hace unos días estaba mirando The Walking Dead junto a mi hermano y mi cuñada. Estaban pasando una parte donde Lori tiene que parir al bebé en la prisión. Mientras estaba mirando esa escena mi cerebro me hizo cruzar las piernas y taparme los oídos muy fuerte - Por alguna razón siempre que veo algo que me horroriza me tapo los oídos, pero no cierro los ojos. Mi mente cree que cerrando el canal auditivo se sufre menos, vaya a saber por qué- y mi cuñada que aún no es madre me dice "Bueh! ¿Para tanto? Si es lo más normal del mundo parir un hijo. Antes no había hospitales ni clínicas y las mujeres no hacían tanto drama"

Creo que hay cosas que la gente termina descubriendo sola. Por mi parte digo: Lo natural no significa menos  sufrible. Si mañana fuera natural que una mutación genética nos haga a todos los seres humanos del mundo perder una oreja a los 45 años de edad en un periodo de una semana, no por eso sería menos doloroso.

Wirkerfraü

Supongo que algún día te va a tocar, y cuando empieces a gritar como una loca voy a decirte "tranquila, cuña, que es lo más normal del mundo. Vas a ver como me vas a mandar derechito a la mierda"

miércoles, 2 de enero de 2013

Igualdad de Género


Con esto de la igualdad de género se fue desvirtuando completamente la idea principal.

Cáda vez más hombres amanerados que gastan fortunas en cosméticos, cremas, accesorios...

Entienda que pedíamos igualdad, no para que ustedes se depilaran, sino para que nosotras pudieramos dejar de hacerlo.

2013, dame fuerzas para volver a escribir un poco más decentemente...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

última confesión del año 2012

Se va a terminar el año y yo sin haber conseguido un loro para enseñarle la marcha peronista. o al menos enseñarle a gritar "auxilio! me transformaron en loro! ayuda! ayuda!"


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Che me acabo de dar cuenta que un día dije "estas si son ideas del millón" y mi subconciente le afanó la idea al alemán en shorts. Eso porque me quema la cabeza con sus ideas del millón.

viernes, 14 de diciembre de 2012

1:56 - 2 comments

Igual aprobé

El piso de una escuela o colegio es el lugar más cómodo para estudiar cuando estás rindiendo una materia que tenés clavada desde hace años y cuando faltan 20 minutos para el examen. El piso o la escalera, por qué no, se vuelven un lugar cálido, cómodo, acogedor.

Tus compañeros, los que también están sentados en el piso revolviendo hojas y subrayando con fibrón resaltador, tienen el culo apoyado en el polvo y las huellas de vaya a saber qué cantidad de cristianos que antes pasaron por ahí. Tal vez en otro momento les importaría ensuciarse en ese piso o en esa escalera, hoy no es importante.

Mientras estabamos repasando todos sentados en la escalera de la escuela Canale de Suarez, la portera pasó y nos preguntó:

Portera
¿y chicos? ¿Aprueban hoy?

Uno de todos los salames que tenemos previa educación física
y... esperemos que si.

Portera
Metanle ganas chicos, que sino terminan de porteros

Pupolina
Ojo, no es deshonra tampoco.

Portera
Gracias.


No le dejé mi cv.

Igual aprobé.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Traigo un trailler. Por qué usted no debe ver esta película

Estoy otra noche más sin poder dormir bien por pelotuda.

Hace unas noches atrás me encontraba con mi compadre Edu (que grosso suena decir así, compadre. ¡Edu! ¡Compadre!) y como el humanito andaba jodido con exceso de pilas fuimos a visitar a un amigo que tenemos en común. Estando allá se inicia este diálogo con el hermano de ese amigo.

Hermano de Pela
¡Nena! Justo la semana pasada me acordaba de vos

Wirkerfrau

Mirá vos ¿por qué?

Hermano de Pela

Porque vi una película re flashera que apenas vi dije: esto es muy Wirkerfrau. Justo justo la semana pasada.

Wirkerfrau

¿Posta? ¿Y se puede saber cuál?

¿Para qué pregunté? A veces digo, por qué... ¿por qué? Si mi vida ya es un ensayo de ciencia ficción digno de Asimov o una novela de Stephen King ¿Por qué seguir sumandole más flashazos?

Cuestión que me pone este trailler 




Y vamos a analizar un poco el asunto: ¿A quién se le puede cruzar por la cabeza la idea de un cirujano loco que anda uniendo gente culo con boca, culo con boca, culo con boca para armar un ciempiés? ¿Quién garpa para hacer una película sobre esto? ¿Qué clase de gente lee un guión y dice "dale que va, muchachos! Yo pongo la tarasca" ES UN ASCO.

Ni hablar, siguiendo con un análisis sobre las escenas que se muestran en este trailler. Si vos sos una minita que va con otra minita con tu tutú, se te para en medio de la nada -el tutú- y encima se larga una tormenta y tenés que ir a golpearle la puerta a un desconocido y te atiede un hombre solitario con cara de hombre que en sus ratos libres toquetea niños colorados (Santiago, corré!) no entrás. De ninguna manera entrás, ni aunque afuera estén lloviendo viejas, caigan soretes de punta, por más que esté una manada de testigos de jehová listos para venir a engraparte, no entrás.

Pela

Como que se tienen que poner de acuerdo todos para ir para algún lado ¿no?

Edu

Claro. Uno dice "Yo quiero ir al Coto de Temperley"

Pela

"Yo quiero ir a las Toscas"

Wirkerfrau

No sean pelotudos, si el único que puede hablar ahí es el primero, después el resto tiene la boca pegada al culo del otro.

Edu

Posta, tenés razón. Y se necesitan como cincuenta para armar un ciempiés.

Wirkerfrau

Veinticinco, compadre.

Pela

Pero ¿cómo? Si son cien piés ¿las manos cuentan?

Wirkerfrau

Van todos gateando, sumá veinticinco por cuatro y tenés los cien piés. 

Pela

Y convengamos que la película no tiene demasiada lógica que digamos, el único que la pasa más o menos bien es el primero que come comida, el resto se tiene que comer la caca del siguiente, y el siguiente la caca de la caca del primero, y el otro la caca de la caca de la caca...

Pupita

¡La papa!

Wirkerfrau

A todo esto ¿Con esta clase de cosas me relaciona tu hermano? ... ¿Dónde está tu hermano?

Pela

Se fue a acostar.

jueves, 8 de noviembre de 2012