martes, 1 de septiembre de 2015

8:35 - No comments
El paisaje del techo es un portal a otra dimensión. Extiendo los brazos y no logro tocarlo. Acostada en el piso me siento envuelta en toda la habitación, segura de que no puedo caer aún más bajo. Cuando llega el miedo lo veo cruzar la puerta, lleva zapatillas verdes.

Y el sonido de la puerta trabando es conocido para los dos. El miedo es un hombre a quien no puedo verle el rostro y llega cada noche. La música se fue lejos y nos dejó solos. Siento la cerámica fría acariciar la piel de mi espalda y mis brazos. Cierro los ojos.

El miedo es un hombre con un paño suave. Sé lo que viene después.

Si afuera hay alguien despierto dejenme sola con él, porque es un viejo amigo que llega cansado a casa, sólo porque quiere verme.

El miedo apoya su paño suave sobre mis labios, luego vuelca agua en él. Sé que no puedo hacer nada ante eso, más que apretar los párpados y rogar en silencio.

Vivir es suplicar a este hombre que me ahogue de una vez porque ya va a salir el sol y no quiero despertar.

Él besa mi frente, susurra a mi oído y se va.


miércoles, 17 de junio de 2015

1:06 - No comments

https://youtu.be/DVg3Yg0lulk

Llevo varios días durmiendo tan mal que creo que si hago una suma total de horas dormidas esta semana no llegan a diez. Se le suma a la enfermedad de un hijo el estado depresivo de una mujer de veinticinco años que está agotada de estar agotada.

Y se le suma también mi obsesión y fanatismo por los sonidos darkwave y las baladas Smithsonianas. Quiero echarme todas estas noches en el techo y clavarme auriculares. Que suene toda la noche esta música oscura para llorar y limpiarse. Sé fuerte. Sé fuerte. Sé fuerte.

Sé fuerte. Muy fuerte.

Maldita app de blogger que no publica el video como quiero.

sábado, 30 de mayo de 2015

18:34 - No comments

Biblioteca y Videoclub

Los sábados grises son domingos camuflados.

Y los días grises (o domingos) generalmente me quedo en casa a ordenar y limpiar la pieza. Una vez al mes la limpieza es profunda así que corro todo de lugar para que no se junten chobis en la pieza.

Y cada vez que hago la limpieza profunda saco entre dos o tres bolsas de basura. ¿Cómo carajos se puede juntar tanta mugre? ¿Cómo es que si hace treinta días saqué toda la mugre posible vuelve a haber cachivaches para tirar? Esos son los misterios que hay que empezar a investigar. Señores científicos: Dejen de buscar vida en otros planetas porque hay entes por acá, dando vueltas, generando mugre y confusión.

Entre las cosas que estuve revisando me encontré con:

- 9 temporadas de X Files (Los Expedientes Secretos X)
- Como 6 temporadas de The Shield.
- Argensoma.
- Clue, el juego de mesa que nadie quiere jugar conmigo. Pupita debería crecer pronto para este tipo de cosas.
- La Torre Oscura I. El Pistolero.
- Orsai 2.
- Más Respeto Que Soy Tu Madre.
- Un álbum de fotos.
- Discos de Lacrimosa.
- Más libros.
- Un hipogrifo.
- Una Ps2 sin los joisticks (cuánta maldad hay en el mundo)

Ya no sé por donde arrancar. No sé si me voy a poner a buscar joisticks urgente, si voy a anclar con alguna de las series, si me voy a poner a leer, si me acuerdo que tengo hijos.

En fin. Los sábados grises vienen bien para limpiar.

P.D: No sé si fui tan mala de no contarles que Pupita tiene un hermano, que por cierto el martes cumple 6 meses.

Bueno. Más vale medio año tarde que nunca. Cuando esté en una PC les presento al nuevo clon. Lo podríamos llamar Pupito, pero Pupita le puso otro nombre. Ya les cuento después.

domingo, 10 de mayo de 2015

De esta maternidad incomprendida

La primera vez que tuve que amamantar a mi hija en público fue una situación bosta. Por alguna razón me daba vergüenza y mucha incomodidad. Ella tenía dos semanas y mucha hambre. Me senté y tapé a mi bebé como si estuviéramos haciendo algo malo. Era incómodo así que después de un rato terminé sacandole la manta. 

Todavía me acuerdo la cara de asco que me puso una chica, que tendría unos 19 o 20 años (no muchos menos que yo, que en ese entonces contaba 22) me miró como si la ofendiera mi presencia. La ofendió mi accionar. La ofendió mi desnudez y el hambre de mi hija, que sólo se alimentaba de mi. La ofendió que mi hija no supiera entender que hay momentos íntimos que no debemos hacer públicos.

Me sentí realmente pésima en ese momento. 

Con el tiempo me volvió a pasar de nuevo. Nuevamente me tuve que sentar y darle teta a mi hija en una sala de espera. Nuevamente vi otra cara de asco. Esta vez de una chica más grande que iba acompañada de una amiga. Recuerdo el comentario: "Estas pendejas planeras, viven teniendo hijos uno atrás de otro y están en todos lados. Te llenan un bondi de pendejos y pelan teta donde quieren". 

El resto de las cosas que dijo las dejo a un lado, porque quiero resaltar sólo el asunto del amamantamiento.

" Es un momento íntimo, tuyo y de tu bebé". Si. Pero también es alimentar a tu hijo, saciar hambre y sed, calmar su ansiedad. Las tetas que tenemos no son un adorno sexual. ¿Por qué me tiene que dar vergüenza alimentar a mi hijo en público? ¿Por qué es tan grave mi desnudez para vos? 

Vergüenza... Una teta con leche para un bebé. No lo comprendo.

jueves, 30 de abril de 2015

Jueves de Confesiones 01 (mudanza a blogger)

Me pone muy ansiosa ver un cartel de "en caso de emergencia rompa el vidrio con este martillo". Veo el martillo ahí, como clavado a la pared. Necesito mirar a otro lado y distraerme porque:

- ¿Cómo sé que saldrá fácil de ahí? Parece que necesito otra herramienta para sacar el martillo para romper el vidrio... Y acá nos estamos muriendo. No es joda eh.

- Ese martillo no parece muy resistente como para romper el vidrio.

- Necesito probar si puedo o no sacar el martillo de su cobertura martilleril de emergencia. ¡A ver! ¡Marche una emergencia aunque sea chiquita y abran paso que quiero ver si puedo sacarlo!

Si hay uno de esos botones de emergencia, los cuáles por lo general están en los trenes y son rojos, imagino que al apretarlos se detiene el tren como si hubiese accionado directamente la mismísima palanca de frenos. Y de golpe todos caemos en efecto dominó. Y hay que sacar el martillo que rompe el vidrio y pareciera estar clavado a la pared del tren...

En fin.

Venía publicando las confesiones en mi perfil de Facebook y creo que se volvieron una rutina semanal tan agradable y constante que se pueden trasladar al blog, que bastante lleno de telarañas está.

jueves, 16 de abril de 2015

7:31 - 1 comment

Hora Azul

Hace muchos años que vivo diariamente el único momento del día que puedo considerar pura y exclusivamente mío. Un momento en el que puedo pensar sin ecos de fondo (la tele, las voces, el ensayo del vecino folklorista, los autos de la calle, las voces de mi familia), ese único paréntesis donde respiro y siento que el pecho se llena de aire fresco y puedo escuchar mi propia respiración. Ese rato, esa pausa, yo la llamo Hora Azul.

¿Por qué Hora Azul? Porque es ese momento de transición de la noche al día, cuando el sol empieza a salir de a poco y de golpe es muy claro para ser de noche pero no lo suficiente para ser de día. No es ninguno de los dos, sino un intermedio, donde el cielo queda bañado a media luz y desde mi ventana se ve como si todo el patio estuviera en una película de los ochenta con efectos especiales viejos, pésimos y maravillosos.

Desde mucho antes de ser madre disfrutaba estar despierta a la madrugada para poder escuchar todas las voces de mi misma hablando adentro. Aunque a veces no tuvieran gran cosa qué decir:

"... Mis alas no teeeeengo, ¡Desaparecieron ya! ¡Pero conmigo tengo aún el podeeer! EN TU PUPILA EL ARCOIRIS SE REFLEJÓ..."

"Mañana tengo que parchar la bici. O la puedo llevar al bicicletero. ¿La parcho yo o la llevo al bicicletero? Me va a cobrar cinco pesos para ponerle un parche de veinticinco centavos... Me voy a hacer bicicletera"

"Cuando se entere Santino que Cachivache hizo percha el libro que me prestó me va a colgar de la tanga en el mástil del barrio. Encima no lo pude terminar de leer."

"We can be heroes, just for one day!"

La Hora Azul me sirvió tantos años para conocerme. No hay nadie más importante que uno mismo, que justamente uno mismo. No por egoísmo.

Hace un tiempo atrás tuve una charla con otra noctámbula de la blogósfera: La tía Zeta. La cual una Hora Azul me dijo que tenía que apurarme a terminar el secundario.

- Casi se me hace imposible porque estoy trabajando mucho para que a la Pupita no le falte nada.

- ¿Alguna vez viajaste en avión?

- No.

- ¿Entonces no sabés lo que dicen las instrucciones de las máscaras de oxígeno en caso de una emergencia? Las instrucciones dicen que en caso de emergencia, antes que nada, te ocupes de ponerte VOS la máscara. Luego de que te hayas puesto la máscara ayudes al que tenes al lado. Pero de nada sirve que primero ayudes al otro si no te ayudas primero a vos. Esto es más o menos lo mismo. De nada le sirve a Pupita que trabajes todos los días sin progreso. Y para eso tenes que terminar el secundario.

Seguramente no son las palabras exactas de la conversación, pero más o menos fue así. En una Hora Azul me terminé poniendo en egoísta conciente.

Esta entrada la estoy escribiendo en una Hora Azul. Afuera está lloviendo como si cayeran viejas del cielo. ¿Habrá algo más hermoso que dormir cuando se corta la luz y afuera llueve? Me encanta saber que existe este momento del día que aún es mío. Pero me gusta más saber que hay otros noctámbulos como yo que me dan buenos consejos.

Posiblemente esta entrada la lea mi profesora de lengua y literatura. Acá está el trabajo que nos pidió, profe Susana. Sin querer lo vine haciendo desde hace años y en las madrugadas. Espero que lo disfrute.

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La entrada quedó en borradores. Maldita app de blogger que a veces falla. Acá va...

jueves, 15 de enero de 2015

23:32 - 2 comments

El Salto Bungee Social

Ayer vi en un grupo de facebook de un boliche una publicación que me dejó pensando un poco. Un miembro nuevo pedía que, cuando llegara al boliche, le hablaran porque no quería sentir "que no conocía a nadie". 

Me quedé entonces recalculando lo que eran mis salidas. En mi caso particular, siendo de Ezeiza me iba a la loma del orto. Terminaba en Requiem, Gothic BA, Teatro de Arlequines, Alterna. Etc. Me gustaba irme lejos porque los boliches cercanos no pasaban música que me gustara. A su vez, siempre me iba a lugares distintos. No salía siempre así que no podía hacerme de amigos que frecuentaran el lugar. Cáda salida tenía ese momento de adrenalina que era tener que entrar y afrontar que ahí, en la oscuridad y el ruido, eran todos desconocidos para mi. Eran papeles en blanco, películas en vhs con la cinta a la izquierda. Todos los que estaban ahí, hombres, mujeres, travestis, enanos, todos eran un misterio para mi. Y eso era algo que a mi me fascinaba.

Llegaba entonces al boliche y tenía dos opciones. Quedarme ahí en un rincón sola tomando con pajita gancia con sprite o bien rejuntar coraje y carisma, que escaseaba muchísimo más que ahora, y animarme a conocer gente. Conocí personas muy interesantes y muy pelotudas. Todavía me acuerdo de Alexander, que me susurró al oído "Mi nombre es Alexander y tengo tres mil quinientos años". Conocí gente gansa, gente buena, gente mala, gente divertida, amigos que hoy sigo teniendo, giles de los que me burlo. Todo empezó con una charla a alguien que estaba ahí, perdido como yo. 

Cuando me acuerdo de aquella sensación de entrar al boliche con extraños me entra un escalofrío por la nuca. Una sensación magnífica de adrenalina y nerviosismo. Es un bajón, si. Pero un bajón que se vive y no duele. Un salto bungee social.

Básicamente lo que esta persona pide en esa publicación es ahorrarse ese salto. ¿Para qué? ¿Por qué? Si la sangre que tenemos en las venas se nos enfría a la altura de las manos y las piernas y se calienta en el pecho con un simple ritual humano que es ir a conversar con otro ser humano. ¿Por qué perderse de vivir algo tan simple y tan bonito?

No seamos boludos. Respiremos. 

martes, 6 de mayo de 2014

Memorable

Una vez hablando de asuntos importantes y cosas muy profundas con la tía Zeta llegamos a la conclusión de que es completamente imposible comer choclos o maní sin que después, a la hora de evacuar, no salga uno entero. No importa cuánto mastiques o si los comas de a uno religiosamente, siempre pero siempre va a salir uno entero.

Empíricamente comprobable.

Como dirían en Art Attack: ¡Vamos! ¡Haz la prueba!

P.D: No existe charla en mi vida que no termine con al menos una leve referencia al culo o lo que salga por ahí.

martes, 25 de marzo de 2014

Los Culos y Bruce Lee

Y como siempre, las estadísticas del blog siempre me dan algo para reír y para escribir acá.

Como todos saben, se puede ver en las estadísticas de blogger cómo llega la gente a tu blog personal. Ya sea a través de un link en otro blog amigo, tippeando en la url o bien, googleando algo específico que lo lleva directamente hasta ahí.

Por alguna razón la gente llega a mi blog buscando esto:


¡Gracias, Culos y Bruce Lee!


sábado, 8 de febrero de 2014

Sobremesa

Hace como medio año que estoy trabajando en El Mangrullo. No voy a taggear porque sospecho que mi club de fans me va a ir a acosar en patota al trabajo y... Mentira, me da pura fiaca. Hace tanto que no escribo que olvidé como usar algunas herramientas de blogger. En fin.



Situación: Merienda-Cena en el trabajo. No sé que es, porque nos lo sirven a las 19.30, cosa que para mi está más cerca de las 17 hs, horario en el que yo siempre tomo una chocolatada, pero nos sirven comida, que sería algo que yo comería a las 22.

La sobremesa es como una fuente inagotable de temas para escribir acá, cosa que vengo desaprovechando muy seguido. Prometo solemnemente que voy a empezar a anotar todas las boludeces que decimos ahí para mantenerlos entretenidos. Hoy no, por supuesto, porque lo único que recuerdo fue lo siguiente:

Wirkerfrau:

... Y una vez, a un profesor de mi secundario le preguntaron "Profe ¿Usted cuánto calza?" y el profesor con su mejor cara de capo contestó "veinticinco por cinco, pibe" y yo tardé como cinco años en entender el chiste...

Gente varia:

 JAJAJAJJA

Dos segundos después...

Mozo: 
¿Y por qué?

Moza: 
Esperá cinco años, ya vas a entender.

Gente varia: 
JAJAJAJAJJA

En fin. Abro entonces esta sección que pasaré a llamar "Sobremesa" nomás porque... sí.

P.D: Si. Los profesores de mi secundario se desubicaban así. Pero cuando nos desubicábamos nosotros había sanción. Mentira. No había sanción. Era todo un viva la pepa. Así quedé. Disfrutenlo.

miércoles, 8 de enero de 2014

martes, 26 de noviembre de 2013

21:04 - 1 comment

Frases célebres.

- ¡Mamá!
- ¿Qué pasa Elo?
- Me mordí un diente yo.
- ¿Cómo que te mordiste un diente?
- Sí, porque soy boluda.

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- ¿Qué estás haciendo, tío?
- Me estoy poniendo gel en el pelo.
- ¿Y por qué?
- Porque me tengo que peinar.
- ¿Y por qué?
- Porque tengo que ir a trabajar.
- ¿Y por qué?
- Para traer plata.
- ¿y me traes un chupetín?

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Hablando sola con un celular invisible.

- Hola ¿Padrino? Sí, estoy acá con la mamá Carito. No vengas que yo me porto bien. No. ¡Que yo me porto bien! ¡Lo llamo al viejo eh! ¡Ahora lo llamo al viejo!

Corta y marca de nuevo su palma.

- Viejo, Hola ¿Viejo? Soy yo, la Lucy Elodia, Sí sí. El Padrino no hace caso a yo. Sí. Ah bueno. ¿Le vas a hacer chas chas en la colita? Ah pobrecito... Bueno chau.

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- No se dice boludo ¿No?
- No. No se dice.
- No se dice pelotudo ¿No?
- No. No se dice.
- No se dice la puta parió ¿No?
- ¡Dejá de putear

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Llorando y meneando la cabeza de un lado a otro:

Quiero la memita, no quiero la memita, quiero la memita, no quiero la memita...

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Habla demasiado. En parte está bueno. En parte.

jueves, 21 de noviembre de 2013

jueves, 14 de noviembre de 2013

7:35 - 4 comments

La Rubia y Varg Vikernes

Tuve un sueño movido anoche, que se ve que duró toda la noche porque el último recuerdo que tengo de antes del sueño es acomodar la almohada para tocar la parte más fría con la cara.

Soñé que era amiga de una chica media rubia y estábamos en un departamento. No sé sí yo vivía ahí o estaba hinchando las bolas, sólo sé que era tarde y además no había agua y necesitaba usar el baño. Mi hija en ese momento no estaba. Es extraño como no notamos las cosas que obviamente no son normales en los sueños, porque de repente apareció una conocida del trabajo que no me cae bien y se metió al baño mientras yo estaba haciendo del uno y me dijo "no hagas caca que no hay agua", y yo le dije "quiero hacer pis nada más" y la flaca se quedó a inspeccionar. Todo esto de manera normal y pacífica. Ni yo me enojé porque la mina no me dió privacidad, ni ella se inmutó por estar al lado mío mientras yo hacía pis.

Después sacó una caja de arriba de un estante y se puso a buscar películas, y cayó la rubia y le dijo "esta no me gusta, esta no me gusta, esta tiene mucha sangre, me dan miedo las películas tailandesas" y yo las miraba sentada en el inodoro.

Entonces pasó lo que suele pasar en los sueños. Cambiamos completamente la escena de manera sutil y de golpe estaba hablando con Varg Vikernes que me hablaba en castellano y me decía que se sientía mal. En la conversación me dí cuenta que Vikernes era el novio de la rubia del departamento, y que la rubia es maestra, o profesora, o secretaría, o algo así, porque tenía una reunión importante con padres a las nueve y media de la noche. Yo estaba parada viendo como se estaba yendo Vikernes por la puerta y la rubia me mandó un mensaje, que no pude leer.

Entonces cuando decidí ir a buscar a la rubia para que lo ayude a Vikernes aparecí en una plaza, a las nueve y algo de la noche, con una mochila llena de abrigo y ahí mismo me empezó a sonar el celular. Pero no podía atender. Cuando miré alrededor estaba en un fogón junto con los crotos del barrio, que compartían alegremente un vinup.

El celular seguía sonando y la pantalla decía "Moni Argento", así que era mi vieja. Necesitaba atender pero la torpeza de mis dedos no me lo permitían. ¿vieron como cambia el formato de las pesadillas con el avance de la tecnología? Cuando era más chica lo que me ocurría en un mal sueño es no poder correr con mis propias piernas, ahora es no poder atender con mi propio celular -lo que me hace notar por qué, tanto en la vida real como la subconsciente, estoy más gordita- y entonces en un momento determinado aparece Vikernes otra vez, manejando un Falcon y con la cara muy pálida.

Me subí al auto y me preguntó donde quedaba el colegio donde trabajaba la rubia, yo le dije que era la escuela veinticinco, que está cerca de los departamentos y los bomberos de Ezeiza y que había que apurarse porque no íbamos a llegar a tiempo.

¿Ven? ¿Quién carajo escribe como el ojete los guiones de mis sueños? Hasta ahí creía que el asunto era ayudar a Varg Vikernes y ahí mismo descubrí que la que estaba por no contar el cuento era la rubia.

A todo esto ¿Ya habría agua en el departamento?

Mientras íbamos al colegio, Vikernes se quedó dormido. Es decir, mientras manejaba a una velocidad intermedia se quedó dormido. Y yo, que siempre pensé muy necesario aprender a manejar, puteé a Edu que nunca me enseñó. Uno nunca sabe cuando va a tener que ser copiloto de Varg Vikernes y verse forzado a hacer marcha atrás con un Falcon en plena ruta 205.

Y en un grito ahogado por un almohadón rosado, desperté.

domingo, 20 de octubre de 2013

Baldío

Cuando pienso en mi barrio cuando era chica se me vienen a la mente muchas manzanas con terrenos baldíos. Cada manzana tenía dos o tres casas, que ni siquiera tenían delimitado su terreno con alambrados ni muros. Eran patios que llegaban a la vereda y no existían los portones. Todas las casas tenían sus cachivaches afuera y a nadie se le ocurría tocar lo ajeno. Éramos todos conocidos.

Con el tiempo los terrenos baldíos se fueron ocupando y empezaron a llegar las familias que necesitaban marcar lo que era suyo. Y después de que el barrio se quedara sin terrenos, las familias empezaron a construir para arriba. Sí hago un esfuerzo creo que desde el techo de mi casa se podían ver las vías del tren o la ruta 205. Hoy veo muchas casas de dos pisos o incluso tres (estas más nuevas se fueron sumando para la llegada de algunos nietos)

Todas las manzanas se quedaron sin terrenos baldíos, excepto una: la nuestra. Y el terreno baldío es el que está justo entre la casa de La Doble y la casa de mi vecina, la que un día llegó y separó ese trecho entre el patio de La Doble y el mío.

Antes de que llegara esta vecina, con La Doble teníamos la idea de que cada una podría crecer y juntar plata para comprar esos terrenos y ser vecinas de al lado. Nos imaginabamos dos casas conectadas con un portoncito en medio para no tener que hacer la payasada de caminar hasta la vereda y golpear las manos adelante. La idea era muy buena hasta que vino esta señora a arrebatarme el sueño con su casita en forma de cabaña. No sólo arruinó completamente el plan sino también puso un muro de metro y medio quitando la posibilidad de ir a ver desde el patio de atrás sí La Doble ya está sentada con el mate en la mesita abajo del árbol.

"No importa. Todavía queda este terreno. Me está esperando a mi" Dijo La Doble. Y así parecía. Nunca preguntamos cuánto costaba ese terreno pero tenía el eterno cartel de se vende que cada dos por tres desaparecía y volvía a aparecer, como sí un comprador se arrepintiera. El pasto crecía más de un metro hasta que el cartel desaparecía, luego lo cortaban todo y sacaban las bolsas de basura que la groncha de enfrente tiraba todas las noches. Y cuando parecía que lo iban a ocupar ¡zácate! El cartel otra vez.

Esta vez cuando desapareció el cartel no nos hicimos problema hasta que empezaron a construir de un día para el otro. Hicieron un encadenado con forma de negocio y atrás otros más. Varios. No comprendo bien sí quieren hacer casas o cuchas, porque no me explico todavía como quieren meter todo eso en un terreno tan chico.

La cuestión es que hay moraleja en todo esto: apurate y crecé, que sino después llega otra y te caga el lugar o te mete una cabaña con muro para que no le puedas tirar piedras al techo de tu amiga.

miércoles, 16 de octubre de 2013

15:18 - 1 comment

Esperemos que sí

Hace mucho contaba más cosas en el blog. Este blog no, el otro, ese que tuve que dejar por problemas familiares. Recuerdo que era una bitacora de vida, y de a poco se había transformado en la historia de mi barrio en Ezeiza.

Creo que no es mala idea volver a intentarlo.

Así que ¿por qué no? Lo voy a intentar.

Vuelve de nuevo ese cuaderno, la Doble, la Vieja Codito, el Loco Dinamita, El Chofer del 306, en fin... Todos volvemos.

Espero que funcione.

sábado, 12 de octubre de 2013

1:21 - 1 comment

Así va quedando

Al final no era tan doloroso el asunto.

Me tatué el blasón de los Starks de Winterfell, o Invernalia sí lo prefieren. Para los que no saben quiénes son los invito a leer Canción de Hielo y Fuego, una saga de libros ambientado en una época medieval de caballeros, reyes, cerveza de barril, guerra, sangre, incestos, espadas, intrigas, queso de cabra, dragones, putas, eunucos y un enano.

Canción de Hielo y Fuego es una historia que aún está siendo escrita, llevando hasta ahora cinco libros y tengo entendido que al finalizar serán siete. Para aquellos que disfrutan de las buenas series seguramente conocen "Game of Thrones", que resulta ser la adaptación de los libros. Esta serie va por la tercer temporada, y a pesar de que vienen muchos giles a decirme "Breaking Bad está mucho mejor" debo decir que aún no tuve oportunidad de ver esa serie, pero vi esta y la recomiendo con toda emoción, imaginense, que hasta me tatué en honor a está historia increíble.

Falta terminar el tattoo, porque irá pintado de gris y abajo lleva la frase "Winter is Coming", Se Acerca El Invierno, o en criollo: Hará un frío que rajará culos.

Volviendo al tema: Mientras me tatuaban, el tatuador me dijo que le sorprendía lo inmóviles y silenciosas que éramos la señorita Lakrym y yo, señalando que hubo una vez que un flaco se quejaba tanto y se movía mariconeando de tal manera que lo tatuó mal. Eso me hizo pensar que no es la primera vez que me dicen que los hombres suelen ser maricones a la hora de tatuarse. Mi teoría es que las mujeres estamos acostumbradas al dolor. No digo que somos víctimas, ni estoy haciendo un comentario feminista, sino que realmente estamos acostumbradas. Nosotras tenemos el dolor de parir, primero y principal. Eso no es comparable a nada que les pase (naturalmente hablando) a los hombres. Después tenemos el dolor de Andrés cuatro días al mes (hice un verso sin mucho esfuerzo) Sacando lo natural, nosotras estamos acostumbradas a la depilación. Ya sea con cera, con depiladora o con una pincita, duele como la hostia. El que tuvo la genial idea de que las mujeres debían tener toda zona libre de pelos debe estar ardiendo en el peor de los infiernos. Cuando me senté para tatuarme supuse que el dolor seria parecido al dolor que genera la depiladora eléctrica y gratamente estaba equivocada. En fin. Hombres: no sean nenazas. Peor es ser travesti y tener que hacerse la tira de cola.

miércoles, 9 de octubre de 2013

5:15 - 1 comment

Previa

Son las cinco de la madrugada y no puedo dormir. Pupita vomitó gran parte de la noche y se despabiló cada vez que lo hacía, pero una que es madre aprende cosas básicas: cuando ya no queda nada por vomitar te cansas y te dormís.

Pero no sólo el malestar de Pupita me quita el sueño.

Resulta que mañana me tatúo. Hasta el momento no tenía drama alguno y estaba razonablemente tranquila, contenta incluso, pero ahora la perspectiva me da cagazo. ¿Dolerá mucho?

martes, 24 de septiembre de 2013

El fino y el bombeador

Estos sucesos pasaron hace unos días, y casi me provocan un paro cardíaco.

Era una noche de esas bien fuleras, de frío bastante denso y mucha incomodidad para dormir. Llevaba varios días nerviosa por los preparativos del cumple del humanito y por mi horrible obsesión por la hora. En casa todos dormían. Fue ahí que escuché el bombeador del patio y decidí levantarme en la oscuridad. Cerré bien la puerta de la pieza y aprovechando que el ruido del bombeador iba a disimular el ruido de la ventana al abrirse, la abrí y prendí el fino.

En casa no saben que fumo y no lo sospechan ya que no fumo cigarrillos, así que dan por obvio que sí no fumo tabaco no fumo marihuana. A su vez tampoco fumo todos los días, ni siquiera todas las semanas. Tengo la costumbre de prender el fino, fumar un poquito y apagarlo, por lo cual uno solo me puede durar meses.

En fin. Seguí el protocolo. Lo prendí y un minuto después lo apagué, dejé la ventana abierta y me acosté otra vez. Me dejé envolver por todos los sonidos de la noche y de repente empezó el problema.

El bombeador estaba funcionando y se apagó. Luego se volvió a prender, luego se volvió a apagar, luego se volvió a prender, luego se volvió a apagar... Etcétera. Yo escuché eso y creí que era idea mía hasta que recordé que el automático del bombeador estaba andando mal desde hacía unos días. "Ya se apagará. Siempre se apaga tarde o temprano" pensé.

Mi viejo, que andaba de franco sin poder dormir estaba escuchando y se levantó a ver qué pasaba, así que fue directo al patio. "Ahora este va al fondo y siente el olor a humo, viene y me echa al carajo " pensé y empecé a sentir el pulso acelerando.

Mi viejo salió, fue al fondo, desconecto el bombeador, entró a la pieza y empezó a discutir con mi vieja. Yo escuchaba todo por la mitad y en un momento escuché un  fragmento: "...un olor a humo terrible!"

"Bueno... Algún día se tenían que enterar. No estoy lastimando a nadie y no estoy haciendo nada malo. Ya está, me levanto y doy la cara, tengo veinticuatro años, soy suficientemente grande como para hacer lo que me parezca" y abrí la puerta.

"¿Paso algo papá ?" digo con mi mejor cara de poker, como inmutable. Poniendo postura de seguridad y firmeza para que no se notara el cagazo. Juro que pude visualizar el quilombo en menos de dos segundos. Esperaba lo peor, me veía juntando mis cosas en la calle. Lo miro a mi viejo encabronadísimo y me responde:

"Sí! Yo tengo que estar en todo! Se quemó el bombeador, afuera hay olor a quemado y todo, ustedes van a comprar otro! "

Nunca respiré tan a gusto.

"Aaaaahhhh bueno, mañana lo solucionamos. Je, que descanses!"

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ya son dos!

Hace mucho tiempo que tengo abandonado este blog. No es que lo vaya a dejar -por eso cada tanto paso un escobillón, para no olvidarme- sino que a veces el día me resulta corto.

¿y por qué? Porque tengo una mocosa linda para cuidar. Una mocosa que hoy cumple dos bellos años.

¡Feliz cumple, Lucy Elodia! O como todos te conocen acá: Pupita.